Cibernautas juveniles con tejado de vidrio

Actualidad14/08/2026 Hugo Bertozzi Monterrosa
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Por la simple razón de poseer una naturaleza conflictiva que no ha evolucionado mucho con el transcurso de los años, es que el ser humano cae una y otra vez en mirar la paja en el ojo ajeno y no ven, ni se dan cuenta del tremendo tronco que tienen un su propio ojo. Si bien, nunca hay que meter a todos en el mismo saco, ni menos generalizar, pero he aquí, una muestra de un patrón repetitivo y preocupante.

Llama mucho la atención, los argumentos moralistas y lapidarios de ciertos jóvenes y algunos jóvenes adultos cibernautas (16 a 40 años); supuestamente concebidos genéticamente para no cometer errores en su existencia terrenal; con una facilidad impresionante para descalificar a los demás, sin ni siquiera haber experimentado el 10% de las vivencias de los que estos cuestionan con tanta liviandad.Con suerte muchos de est@s jovencit@s recién están aprendiendo a higienizarse apropiadamente para no andar expeliendo olores nauseabundos de sacadas de pañales putrefactos retirados de sus despícheras de forma reciente o tardíamente. O dicho en buen chileno, con suerte saben limpiarse el culo después de ir al W.C.

Desde un tiempo a la fecha en las redes sociales much@s de est@s jovencit@s engreíd@s, y que aún, son dependientes de sus senos familiares hacen peure a las víctimas de turno por esos medios, con argumentos cargados a lo descalificativo con altos niveles de groserías y creyendo que su opinión es la única verdadera.

Me imagino que estos incipientes jueces y juezas inquisidores extremadamente moralistas jamás han cometido errores o pecados libidinosos y tal vez, no tienen malos hábitos o vicios que enturbien su existencia. Doy por hecho que ellos se creen perfectos por sus argumentaciones tan segur@s en sus críticas a los demás. Hay que tener mucho cuidado en fustigar demasiado a la gente; más aún, cuando no conocen bien a las personas que critican y su entorno familiar.

Los comentarios exacerbados de índole moral para mi gusto, siempre, son de una resultante inmoral, ya que nos empecinamos en ver la paja en el ojo ajeno y no vemos que muchas veces tenemos tejado de vidrio a nuestro haber. El ser humano más iluminado de todos los tiempos dijo “El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra” o dicho de otra manera: “Tienen que razonar antes de criticar a los demás, ya que todos tenemos algo que callar o disfrazar. No debemos que enjuiciar frenéticamente a los demás por algo que quizás hemos hecho nosotros también”.

Al basarnos en esta frase tan certera y sabia de Jesús; apostaría, con riesgo a perder la mano con la que escribo mis crónicas, que actualmente, si se lanzarían piedrazos al enjuiciado de turno para lapidarlo. Piedras lanzadas por est@s jueces juveniles con una supuesta moral a toda prueba, pero rellenit@s de egocentrismo, arrogancia, egoísmo, apatía, agresividad, vehemencia y moral inmoral.

HUBERZZA

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Cualquier tipo de problemas que existan entre los miembros de los Poderes del Estado de la Nación, o que las divergencias políticas no tengan una solución en los acuerdos para el bienestar del pueblo, o lisa y llanamente para la conveniencia de su sector político, la actual Constitución Chilena, cuenta con un organismo llamado “Tribunal Constitucional (TC)”.
Este organismo, al cual se “APELA”; está integrado por diez miembros de los tres Poderes del Estado; estando su composición formada con el siguiente porcentaje: Tres designados directamente por el Presidente de la República; tres son miembros de la Corte Suprema y son elegidos en una especie de conclave por votación secreta, más cuatro miembros pertenecientes al Poder Legislativo; nombramientos compartidos entre dos senadores elegidos de forma directa por ellos mismos y dos diputados elegidos entre ellos, eso sí, que contando con la aprobación y el beneplácito de la Cámara de Senadores. Estos duran nueve años en su cargo y se renuevan por parcialidades cada tres años; vale decir, son nombrados cada tres años por cada Poder del Estado; facultando que el elegido permanezca nueve años en su puesto y así sucesivamente por el sector que le toque renovar.
El TC, actúa con el previo requerimiento de algún miembro de los Poderes del Estado para ejercer su jurisdicción por sobre los organismos de la Nación en conflicto o que difieran ante un fallo equis. Simplemente es la institución que da soluciones con pronunciamientos a leyes y dictámenes supuestamente mal interpretadas, ejerciendo el control de las discrepancias; resolviendo y dictaminando ante las diferencias que existen entre los ilustres en el país. Este organismo Jurisdiccional del Estado, tiene potestad de carácter irrevocable y definitivo y “se supone” que es autónoma e independiente de toda otra autoridad e institución en el país.
Dudoso proyecto justiciero es este para algun@s ilustres. Idealizado en un principio (1969), dado que, muchas veces según estos, el TC se extralimita en sus atribuciones y sus poderes, es por lo anterior; que es llamada “LA TERCERA CÁMARA». Hoy en día este tribunal autónomo, toma atribuciones, resuelve y dictamina más en política que en derecho, siendo una especie de “VAR” futbolero, dictaminando en beneficio del gobierno de turno o la oposición.
Como diría mi hijo Luciano:“Al fin el TC se puso la capa y dictamino en favor del pueblo”; obligando a las empresas proveedoras de luz, agua y gas a reconectar gratuitamente estos servicios, por cortes por no pago.
Considero que el núcleo central de un tribunal de estas características, es dictaminar a favor y en provecho directo del pueblo cualquier divergencia que algunos de los tres Poderes del Estado no puedan solucionar; arbitraje que últimamente ha sido cuestionado por la opiniones de variados integrantes del oficialismo en el Poder Legislativo de la Nación. Estoy claro que este tribunal en estricto rigor se basa en el estado de derecho vigente y por ende, su actuar puede ser en cierto grado ético, no obstante, moralmente poco aceptable si sus miembros se inclinan hacia su bando político en desmedro del pueblo. EL rechazo de 9 a 1 en los votos de los miembros del TC al requerimiento del Gobierno que buscaba la forma de frenar la reconexión gratuita de los servicios básicos para zonas de catástrofe, es una clara demostración de ética y moral; teniendo claro, que la moral siempre nos guiara con lo aprendido en nuestras vidas y la ética nos hará decidir acertadamente al respecto.

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